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Martes 28 de Marzo | 09:49 hs

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5 feminicidios en la impunidad por el suicidio de los autores

De enero a la fecha cinco mujeres murieron a manos de sus parejas o exparejas. Los casos ya no llegaron a la Fiscalía debido al fallecimiento de los responsables.

5 feminicidios en la impunidad por el suicidio de los autores

Freddy Barragán / Página Siete. Familiares y activistas marcharon en 2015 por la ola de feminicidios registrada.

Daniela Romero / La Paz
 
¿Qué puede ser peor que perder a una madre, a una hija o a una hermana, producto de un crimen? Posiblemente que no se haga justicia. Desde enero a la fecha hubo al menos cinco feminicidios que no tendrán a los autores en la cárcel. Ellos se quitaron la vida minutos después de cometer el crimen.
 
El caso reciente en Cochabamba conmocionó a la población. El pasado 5 de marzo el subteniente del Ejército Ciro Sánchez ingresó con un fusil al Batallón Logístico de la ciudad a las 7:50, buscó a su esposa, la subteniente Pamela Tito, y le disparó en la cabeza. Poco después usó la misma arma para suicidarse.
 
 La escena era dantesca, los otros uniformados que presenciaron el asesinato se acercaron tímidamente a intentar ayudar, pero ya los dos habían muerto y el caso quedó en nada.
 
La Ley 348 "para garantizar a las mujeres una vida libre de violencia” establece la pena máxima de 30 años de cárcel para el autor de un feminicidio.
 
Sin embargo, en estos casos el crimen queda impune. "La responsabilidad penal es personal. En estos hechos no se tiene a quién iniciar la acción”, explica el abogado Alaín De Canedo.
 
 Por ende, Pamela será una fallecida más que llene las estadísticas. Al igual que Olivia Perea, una mujer de unos 45 años, que murió apuñalada por su expareja en plena vía pública.
 
El domingo de Carnaval, los vecinos de la villa Primero de Mayo, en Santa Cruz,  se quedaron atónitos por los gritos de auxilio de la mujer que era atacada por su exesposo. Él la apuñaló en la calle unas 20 veces hasta matarla, luego usó el mismo cuchillo y se mató. Los dos en el piso, él quedó con el brazo alrededor del cuerpo de su víctima.
 
 La Policía informó que el móvil del crimen era venganza, pues Olivia había terminado la relación y él estuvo  persiguiéndola para que vuelva con él. "Vamos a seguir investigando la causa”, adelantaba el director de la FELCC, José Morales. 
 
Pero ya no servirá saber si el crimen fue por venganza o no. El feminicida murió y el caso se fue a los archivos policiales.
 
 "Cuando en un caso de feminicidio el culpable comete suicidio, la familia de la víctima queda sin posibilidad de aferrarse a un proceso judicial que pueda otorgarle  fortaleza y la búsqueda de justicia como generador de tranquilidad y cierre simbólico de un proceso de duelo”, señala la psicóloga y terapeuta Alejandra Pacheco.
 
El 1 de marzo, la Policía reportó otro feminicidio seguido de suicidio. En Cochabamba,  Paul Espinoza, de 36 años, mató a golpes a su pareja  Marleny Rojas, de 35 años, y luego se quitó la vida.
 
El hecho ocurrió en la zona Amancaya de la población de Sacaba. Después de dejarla inconsciente, el autor hizo una herida de cuatro centímetros en la cabeza de la mujer para cerciorarse que estaba muerta.
 
El cuarto feminicidio ocurrió en Santa Cruz. Alberto Valencia, de 27 años, tomó un veneno luego de matar a su novia, Patricia Guzmán, de 19 años.
 
 Al igual que el anterior crimen, el feminicida golpeó a su pareja hasta quitarle la vida. La víctima presentaba una hendidura en la base del cráneo y luego de la autopsia se supo que tenía una fractura, lo que fue la causa del fallecimiento.
 
La Policía informó que el agresor mató "motivado por los celos”, pero en la Ley 348 no hay ningún artículo que estipule alguna salvedad por esa causa.
 
El asesino tomó estricnina, según el informe policial. Por eso, su cuerpo no presentaba ninguna lesión a la vista.
 
El quinto crimen ocurrió el 24 de enero en la localidad cruceña de Hardeman, municipio de San Pedro. Freddy Pérez, de 24 años, citó a su expareja Nieves Rivero, de la misma edad, la esperó en su casa con el pretexto de conversar sobre su hijo de siete años.
 
 La charla se convirtió en discusión y luego el asesino le introdujo un cuchillo en el cuello y la hirió dos veces en el estómago con la misma arma. Tras herirla, la encerró en su habitación y escapó.
 
Los policías lo buscaron y lo encontraron colgado de un árbol, cerca de su casa.
 
Los cinco casos pasarán al olvido de las autoridades y se quedarán en la memoria de las familias. Éstas, al no encontrar alivio en el sistema judicial, deben trabajar otros puntos para conseguir alivio, recomienda Pacheco.
 
Punto de vista
Alejandra Pacheco, Psicóloga y terapeuta familiar
 "La familia debe buscar ayuda” 
 
Una de las principales tareas se encuentra en los casos en que quedan hijos huérfanos. Al ser los más vulnerables, el abordaje y contención de ellos es la prioridad.
 
 Otro aspecto que es importante trabajar es la culpa que se genera en las personas alrededor de la víctima de feminicidio, más aún tratándose de la familia, ya que es inevitable que surjan pensamientos  acerca de las medidas preventivas que se "hubiese podido tomar en cuenta”.
 
Lo importante en este caso  es el abordaje terapéutico, ya que se corre el riesgo de que la persona se pierda en este tipo de pensamientos y resulte un tema que desborde al proceso normal de duelo.
 
En este sentido, es que es importante también el saber aceptar ayuda, no encerrarse ni como personas ni como familia, recurrir a especialistas.
 
 Estos enfoques  diferentes, de personas y especialistas  externos a las familias,  ayudarán también a que los parientes directos de la víctima de feminicidio tengan espacios para hablar de lo ocurrido, ayudarse a comprender y aceptar el feminicidio, la pérdida y todo lo que conlleva en todos los niveles, y que finalmente puedan reestructurar la vida familiar e individual de cada uno dando un espacio y un sentido a esta pérdida.
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