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Lunes 21 de Agosto | 13:51 hs

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Juzgadas como traficantes por consumir gramos de marihuana

Acción Semilla presentó un conjunto de narraciones de la vida real sobre mujeres que sintieron el peso del sistema judicial por llevar un poco de hierba.

Juzgadas como traficantes por consumir gramos de marihuana

Representación de la privación de libertad de una mujer. Foto: Stephanie Cossio

Sergio Mendoza  / La Paz
 
Cuando abrió los ojos allí estaban: cuatro policías armados observándola a ella y a su pareja que dormían desnudas después de una larga noche de farra. Vigilaron cada uno de sus movimientos mientras se vestían y después buscaron la droga en toda la casa.
 
Encontraron la hierba dentro del  oso de peluche. Estaba allí para fumarla los fines de semana. Tania sabía que esos días  acabarían pronto;  de hecho, la noche anterior habían tenido su último festejo juntas. Consideraban que había llegado el momento de "dejarse ir”; pero ninguna sospechaba que sería a través de largos meses tras las rejas y el padecimiento del sistema penal boliviano.
 
La historia de esa pareja es una de las que se plasmaron en el libro Historias de Aves y Jaulas, la primera publicación de la fundación Acción Semilla. "El objetivo es incidir en la opinión pública, pero no a partir de los datos como suele hacerse, sino a través de la investigación biográfica”, explicó Patricia Chulver, la directora de esta fundación que aborda la temática de drogas.
 
Se trata de generar conciencia del peso de las leyes extremadamente punitivas que castigan a los últimos eslabones del tráfico de drogas, los consumidores, como si fueran narcotraficantes.
 
Cuando las arrestaron,  su pareja le dijo a Tania: "Tranquila, yo te protejo. Tú vas a estar bien”. Así lo hizo. Declaró que la marihuana era para su consumo y que su novia no sabía nada. Eso le costó nueve meses en prisión y otros nueve en rehabilitación, cuando no pudieron probar que era una traficante.
 
"Pagué mi deuda con ella cada día de esos 18 meses de cautiverio. El momento que le dieron su alta pude marcharme de su vida para empezar la mía”, escribió el autor con el seudónimo  Nube de Oort. 
 
Similar suerte tuvo Elena, una joven de 25 años que un sábado salió de su casa con 38 gramos de marihuana para disfrutar de una tarde de películas en el cuarto de su novio. Cuando iba por  El Prado se encontró con su amigo, quien le preguntó si podía invitarle un poco "de eso”, y ella lo hizo.
 
Minutos después, cuando estaba a punto de abordar un minibús, una policía vestida de civil la detuvo. Su amigo la había delatado para salvar su propio pellejo, pues a él lo pillaron fumando en El Alto y los uniformados le advirtieron que si no le daban a alguien él iría tras las rejas. 
 
De acuerdo a la crónica de Macadamia, Elena estuvo ocho meses en la cárcel, tiempo en que las autoridades no demostraron que fuera una traficante. 
 
Las mujeres de estas historias fueron procesadas por la Ley 1008 que castiga hasta con 25 años a los traficantes. La norma reconoce  como consumidor al que tiene una cantidad de droga que, según expertos, equivale a 48 horas de consumo como máximo.
 
La norma pronto será reemplazada por el Código de Sistema Penal. El Gobierno afirma que éste es menos drástico que la 1008, aunque el debate está abierto. "Hay quienes pensamos que estas nuevas normas son extremadamente punitivas y pueden tener un costo social más amplio. Por eso queremos que la gente conozca algo que nos afectará a todos y se haga seguimiento de la reglamentación del tratamiento de la ley y el reglamento”, añadió Chulver.
 
Caso contrario, podrían repetirse historias como la que escribió Lucía Siles sobre una universitaria que por unas semanas vendió marihuana a  conocidos para ganarse unos pesos y reemplazar así el celular que perdió por estar  ebria.
 
 Dejó de hacerlo cuando logró su objetivo, pero aún compraba la planta para su uso personal. 
 
Un día estaba en un parque cercano a su casa fumando su pipa mientras pensaba por qué los adultos dejan de jugar en los resbalines cuando dos policías la encontraron y le contaron qué le pasaría si la llevaban a la unidad, meses esperando una audiencia, años para una sentencia, y lo costoso de un proceso penal. 
 
De noche, ya en su cama, la joven se sintió afortunada por lograr que los policías recibieran su nuevo celular y 300 bolivianos a cambio de dejarla ir y no iniciarle un proceso penal por fumar en el parque.  
 
El 39% de las reclusas fueron detenidas por la Ley 1008
 
En Bolivia, el 39% de las privadas de libertad fueron encarceladas por delitos vinculados a la Ley 1008. Esta cifra supera en más del triple el promedio mundial, ya que de acuerdo con  Naciones Unidas en 2014 el 12% de las mujeres recluidas lo estaban por supuestos hechos de narcotráfico.
 
El año pasado se estableció que en el país había 1.157 reclusas de las cuales 448 fueron procesadas por la ley antidroga que fue diseñada por Estados Unidos con un enfoque prohibicionista que generó un costo social "visible en mujeres y consumidores que se enfrentan a la desproporcionalidad y la retardación de justicia”, señala el libro de Acción Semilla. 
 
En julio de 2016, ante los datos ya expuestos, Naciones Unidas recomendó a Bolivia aplicar medidas alternativas a la prisión para aquellas mujeres que incurrieron en delitos menores de drogas. "Priorizar la lucha contra las grandes redes del narcotráfico y mitigar las penas previstas para los consumidores, distribuidores menores y ‘mulas’. (Además de) introducir un sistema más balanceado de sanciones”, señala una nota de NNUU.
 
De acuerdo con  la publicación de la fundación Acción Semilla, la "opinión pública” en el país es responsable de que haya pocos avances en la reforma para un sistema penal más humano, ya que buena parte de la población, alentada por las trágicas noticias difundidas en la prensa, promueve un enfoque punitivo ante los delitos, antes que una política restaurativa o de corrección. 
 
 A esto se suman ciertos prejuicios introducidos precisamente desde el exterior.
 
"¿Cómo termina una con el escuadrón antinarcóticos en su casa? Por ahí se rumora delatores que no tienen otra salida”.
 
Relato de Nube de Oort
 
"Le hacen daño a  la misma Policía. Nos tenemos que ocupar de estas cosas cuando hay otros delincuentes robando, asesinando”.
 
Cita de un policía corrupto
 
"Pasaron meses y Antonella perdió la esperanza. Entró por consumir marihuana y terminó esclava de la pasta base de cocaína”.
 
Relato de Nube de Oort
 
"Elena  acudió al olvido. Guarda en su historia una enseñanza que pocos pueden sobrellevar, nunca se sintió culpable”.
 
Relato de Macadamia

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