La Paz, Bolivia

Miércoles 22 de Marzo | 20:20 hs

Recuerde explorar nuestro archivo de noticias
Vieron segundos a Francisco

La gente protestó porque el Papa “pasó muy rápido”

La comitiva que trasladó a Bergoglio bajó con velocidad por la autopista.

La gente protestó porque el Papa “pasó muy rápido”

Jóvenes que esperaron al papa Francisco desde las 11:00, en un extremo de la autopista.

  Diego Gonzáles   / La Paz
Son las 18:48. Luego de casi siete horas de espera, doña Rosa,  "por fin”, cumple un sueño. El papa Francisco pasa por los primeros kilómetros de la autopista  que une la ciudad de El Alto  con  la sede de Gobierno. "Lo vi unos segundos, ¡pasó muy rápido!”, se lamenta.
 Segundos después se le escucha  entre sollozos: "Es la segunda vez que veo a un Papa en el país, estoy feliz por eso, pero  me voy con un sabor amargo porque lo vi muy poco”.
Miles de personas comparten su molestia.  La gente comienza a dejar el lugar en medio del intenso frío. Se escuchan críticas  por  la velocidad con la cual se desplaza la caravana  de Jorge Bergoglio. Otros no pierden la esperanza de "verlo” en la plaza Murillo.
 Se incomodan más cuando un policía explica: "Despejen el lugar porque el Papa vuelve a pasar en un automóvil cerrado para ir a Santa Cruz”.
 "¿Lo viste?”,  pregunta un niño a su padre mientras unas motocicletas  blancas, que escoltan el papamóvil,  se pierden en una curva del camino.  
El fastidio estaba unas horas antes. La esperanza por  ver al líder espiritual se pelea con el desconcierto al conocer que el vuelo  que traslada al Papa a La Paz se retrasa.
Gran parte de la  vía de la autopista está llena de personas  que,  con radio en mano, esperan bajo los últimos rayos de sol  la llegada de Francisco.
 Con el pasar de las horas, la molestia de la gente se asienta, muchos con café en la mano combaten  el frío de la tarde-noche paceña. Otros  buscan comprar las chalinas con la imagen de Francisco.
Ya sin luz natural, pocos son los lugares de la autopista que tienen una iluminación privilegiada. Comienza la desesperación. Los autos oficiales bajan a gran velocidad y causan emoción entre los presentes, que cuando observan que no es el papamóvil silban y protestan.
 La molestia disminuye cuando uno de los pocos policías que resguarda el lugar anuncia que la comitiva se encuentra a pocos metros, las banderas comienzan a flamear y los pañuelos blancos en las manos de niños, jóvenes y adultos dan la bienvenida al Papa.
¿ TE GUSTA ESTA NOTICIA ?
Comentarios

También te puede interesar: