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Hiro reinventa temas de animé pop con los ritmos bolivianos

Desde hace 17 años el artista nipón cultiva el folklore boliviano con su grupo Anata. Ahora, con Wayra Japón Andes, “bolivianiza” clásicos de J-pop como Marco.

Hiro reinventa temas de animé pop con los ritmos bolivianos
Rodrigo Salcedo /  La Paz

 "Me voy por un año a Bolivia”. Así Hiroyuki Akimoto se despidió de sus padres en su natal Osaka (Japón), el invierno de 2000. Tenía 23 años, se había graduado de Antropología en la Universidad de Soka y ya era un enamorado de la música  andina. Esos 365 días se convirtieron en 17 años en los que Hiro se consolidó como músico y ahora innova  el animé pop con ritmos folklóricos.  

  Hiro (como le dicen los amigos) es guitarrista y vocalista de Anata Bolivia, el grupo folklórico que fundó hace 12 años junto a cuatro intérpretes paceños.  En diciembre de 2015 nació  Wayra Japón Andes, el conjunto con  el que  interpreta música japonesa con instrumentos andinos.

"Wayra Japón Andes es una manera de agradecer al público boliviano, haciendo una fusión musical entre Japón y Bolivia”, afirma. El grupo musical está conformado íntegramente por japoneses y reversiona canciones de J-pop y animé como Marco o Dragon Ball. De ese y otros temas habla Hiro.

¿En qué circunstancias  llegó a  Bolivia?

 Vine directamente a La Paz, solo y con algunos ahorros que tenía   de un año de trabajo. Mi idea era  ver y conocer la cultura boliviana sólo por un año y básicamente porque me gustaba su música.

¿Y cómo se acercó al folklore boliviano en su natal Japón? 

 Me gradué de la carrera de Antropología  en la universidad  de Soka. Ahí se estudian otras culturas y fue así como conocí  la música sudamericana  y andina. En la universidad había un grupo que estudiaba diferentes tipos de ritmos y  uno de ellos era el boliviano. De inmediato me gustó el dulce sonido de la quena y la zampoña.

 Yo cantaba en un coro, me gustaba cantar y siempre buscaba cd’s de música boliviana, pero que sean cantados, Me gustó mucho  el timbre de voz de  Elmer Hermosa y Edwin Pantoja. Escuchaba mucho a  Nuevas Raíces, Amaru y  Proyección.

¿Había japoneses que interpretaban folklore boliviano?

En ese momento no había internet y los japoneses que tocaban música andina sólo lo hacían de manera instrumental porque el idioma es una barrera. Yo quería aprender castellano, estudiaba y  en mi primer año de estadía en Bolivia ya sabía 100 canciones folklóricas.

Entonces, cuando hablaba por teléfono con mis padres  les decía: ‘Me voy a quedar un poquito más’ porque no llegaba  a aprender todo lo que quería. En el trayecto conocí músicos bolivianos y japoneses, y fui instruido  por el cantante lírico japonés Koichi Fujii. Un honor.

Fue audaz crear un grupo de folklore andino  en Bolivia 

En 2005 fundé Anata Bolivia. En esa época tocábamos en peñas, como Marca Tambo y Nayra, había mucha gente boliviana y extranjera los fines de semana. Con mi grupo tuve la posibilidad de tocar en Osaka el año 2010 y en Tokio en 2011. 

¿Cómo cree que hubiera sido su  vida en Japón?

Creo que tendría que haber trabajado 12 o 14 horas todos los días.  Hubiera envejecido solo si no venía a Bolivia. 

¿Qué significa Bolivia para usted tras estos 17 años?

Para mí es todo. Gracias a Bolivia formé una familia y tengo los grupos Anata Bolivia y Wayra Japón Andes.   Me lo dio todo y ha enriquecido mi vida. Si no hubiera conocido el país, sería un hombre sufrido en Japón. 

Además, Bolivia me dio respeto como japonés.  Soy el primer  japonés que canta en español. 

¿Y el  folklore boliviano ?

Ya no es nada ajeno para mí, sino una forma que tengo para expresarme, compongo en castellano. Y cada vez me gustan más el tinku, la chacarera y la kullahuada.

¿Por qué ahora incursiona en la interpretación de temas de animé con ritmos bolivianos?

Decidimos hacer un proyecto para que el público boliviano conozca nuestra cultura y también para que  el público japonés  conozca la cultura de Bolivia. Los temas que tocamos son covers como Marco o Dragon Ball convertidos  de   ritmo. 

Los  interpretamos con instrumentos de ambos países. Lo importante es  la calidad, pero depende de quién lo escucha. Cada uno tiene su gusto, entonces, dejo al criterio de quien lo escucha. Lo que nunca hay que dejar  de lado es la tradición, el origen.

Hiro hizo familia en La Paz, es propietario de una tienda de instrumentos musicales en la calle Sagárnaga y "es feliz” como  músico. Sus padres, que lo visitaron dos veces en los últimos 17 años, aún le recuerdan que los  365 días que debía permanecer en Bolivia   se transformaron en 17 años. "Tuve que viajar 17.000 kilómetro desde Osaka a La Paz, para encontrar mi    lugar en el mundo”, dice él y sonríe.

 

HOJA DE VIDA

 

  • Biografía  Nació el 11 de febrero de 1977 en Osaka, Japón.
  •  Familia  Está casado con Lorena y es padre de Yoshikatsu, de ocho meses.
  •  Carrera  Es licenciado en Antropología de la Universidad de Soka.
  • Música  Es líder de Anata Bolivia y Wayra Japón Andes.

 

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