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Eva descansa, dejó atrás el mundo de miseria y hambre

Vecinos, funcionarios ediles y trabajadores de la prensa engrosaron el cortejo fúnebre. El único familiar que estuvo presente fue Alan (18), el hermano mayor.

Eva descansa,  dejó atrás   el mundo de miseria y hambre

Sara Aliaga / Página Siete. Funcionarios del cementerio Prados de Ventilla internan el féretro de Eva.

Página Siete  / La Paz
 
   Eva descansa. La niña que murió de hambre en la ciudad de El Alto fue enterrada ayer en el cementerio Prados de Ventilla en medio de congoja y dolor de vecinos, funcionarios de la Alcaldía y periodistas. El único familiar que pudo asistir fue Alan, su hermano mayor.
 
El cortejo fúnebre comenzó el recorrido hacia la última morada al mediodía, cuando el cielo abría paso a un sol tenue en la urbe alteña. El ataúd blanco llamó la atención de los vecinos, algunos se persignaron y sacaron sus sombreros y otros simplemente acompañaron con la mirada.
 
Al menos 90 personas, entre vecinos, funcionarios de la Alcaldía y periodistas, acompañaron a Eva hasta el cementerio.
 
Su hermano Alan (de 18  años),  que tenía la responsabilidad de mantener a sus padres y hermanos, iba en silencio, agotado. Sus padres están hospitalizados y sus hermanos están en un hogar.
 
"Eva falleció de la extrema pobreza en la que vivía  toda su familia”, se leía en un  letrero pegado al ataúd de la niña, que el jueves dejó este mundo lleno de miseria.
 
 Evita fue enterrada en la sección Asunción por un gesto solidario del  dueño del camposanto, que habilitó un espacio de manera gratuita para su descanso.
 
El hambre mató a la menor de edad que vivía en una sola habitación con sus padres y sus hermanos de 18, 13 y ocho años, y sus hermanas de siete y tres años.
 
Su muerte conmocionó a Bolivia y ha puesto en entredicho el índice de pobreza que maneja el Gobierno y organismos internacionales en los recientes años.
 
La niña fue víctima de la extrema pobreza que azotó a toda su familia. Eva falleció entre el martes y el miércoles, su familia no lo sabe precisar, pues según sus testimonios "no se dieron cuenta”. Su cuerpo fue rescatado recién el jueves y  un informe del Instituto de Investigaciones Forenses (IDIF) confirmó que la niña murió de hambre.
 
El viernes, Página Siete llegó al lugar donde vivía la familia de la niña: un cuarto de dos por tres, donde ocho personas -el papá, la mamá y seis hermanos- dormían en un catre de  plaza y media y en un colchón de paja, extendido en el piso. Nadie se dio cuenta de que la niña agonizaba.
 
La trabajadora social del Servicio Legal Integral Municipal (SLIM) del Distrito 8 de El Alto  Sonia Yujra  informó que el estado de los cuatro menores es estable, pese a la desnutrición moderada y la anemia diagnosticada.
 
Los padres que se encuentran internados en el Hospital de Clínicas tienen cuadros complicados y los médicos darán un informe detallado el lunes en una conferencia de prensa, según comunicaron ayer a Página Siete.
 
El entierro fue precedido por una misa de cuerpo presente y después el féretro blanco de la víctima fue internado en la fosa húmeda y oscura por trabajadores del cementerio, ante la mirada acongojada de los acompañantes que por un momento enmudecieron y solamente se escuchaba el sonido de los obturadores de las cámaras.
 
Eva fue enterrada a las 14:10 bajo un cielo despejado y una brisa gélida. Su hermano miraba cómo su hermanita era sepultada, no derramaba ninguna lágrima, pero poco después se quebró. "Sólo pido que me ayuden a sacar adelante a mis hermanitos”, clamó.
 
 

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