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Carlos Miranda Pacheco
Hablando de energía

La lección de Lliquimuni, pozo lQC-X1

La lección de Lliquimuni, pozo lQC-X1
Las noticias del fracaso de la búsqueda de petróleo en Lliquimuni, a un costo de casi 200 millones de dólares, después de 10 años de trabajo, constituyen el anuncio más negativo que se ha dado sobre la industria petrolera nacional en toda su historia.

Se afirma lo anterior, no sólo por el altísimo costo del proyecto, sino sobre todo por las repercusiones acerca de las posibilidades petrolíferas de la inmensa zona que es el norte boliviano. 
 
Son pocos los proyectos exploratorios en el mundo que han requerido inversiones tan altas y por tiempo tan prolongado.
 
A pocos meses de la llamada nacionalización de los  hidrocarburos, se constituyó la empresa petrolera Petroandina SAM de YPFB con PDVSA (60/40%). El objetivo de la empresa era perforar un pozo en el área de Lliquimuni, proyecto heredado de la anterior administración. 
 
Como la totalidad de su aporte, PDVSA invirtió casi 100 millones de dólares en labores de  prospección geofísica de la estructura y la zona durante más de cuatro años. Así se definió la ubicación del pozo LQC-X1. Como continuación,  en los siguientes cuatro años, YPFB realizó labores de acceso al área de perforación, que anualmente las declaraba borradas y perdidas por causa de las precipitaciones pluviales de la época de lluvias.
 
Finalmente, se contrató a la compañía contratista Sinopec, desde fines de 2014, con la que se logró el ingreso al área y se realizó la perforación del pozo LQC-X1 hasta fines de 2015. 
 
Terminada la perforación se ingresó a un periodo de tres meses de total hermetismo sobre los resultados de las pruebas de producción que se estaban realizando. Esta semana recién fueron dados a conocer porque, parecería, que se estaba tratando de revelar las noticias a conveniencias de un calendario político. 
 
Los resultados son más desastrosos que los fallidos cálculos políticos. Con el precio del petróleo a ± 30 dólares/barril, una zona que demanda cerca de 200 millones de dólares para lograr un descubrimiento exitoso deja de ser atractiva.  
 
Si a lo anterior sumamos las condiciones negativas que hemos transmitido en estos últimos años, las nuevas inversiones en búsqueda de petróleo en nuestro país no son de esperar. El destinar por lo menos 200 millones de dólares para un pozo exploratorio en Bolivia causaría escalofríos en el directorio de cualquier empresa petrolera.
 
Pero la relevancia de Lliquimuni no sólo es la gran inversión que se ha realizado. Sus resultados son de repercusión nacional. El calificar el fracaso en Lliquimuni solamente como el fallido sueño de un anhelo paceño es un razonamiento muy provinciano. Los conocimientos que se obtengan de LQC-X1 afectan el futuro de la industria petrolera de todo el país. 
 
Es hora de que nos demos cuenta cabal de que durante los últimos 90 años toda la producción de hidrocarburos del país proviene de la zona llamada tradicional, ubicada  al sur del Río Grande. Los campos fáciles de descubrir ya han sido agotados y ahora están en plena explotación campos que se encuentran a gran profundidad y que han sido ubicados con refinados procedimientos exploratorios. 
 
El futuro a mediano y largo plazo está en el área no tradicional al norte del país. Con esa perspectiva, el pozo LQC-X1 está ubicado en el portal de entrada a las serranías subandinas del noreste de los Andes en nuestro país y los datos que se obtengan de su perforación constituyen una especie de "piedra roseta” con información para interpretar los resultados de otros pozos en la posible nueva zona petrolera nacional.
 
Aunque no se ha logrado producción en el pozo LQC-X1, la perforación cuidadosa del mismo  debería habernos proporcionado información invaluable sobre la zona que nos servirá en el futuro, a nosotros o a cualquier operador petrolero.
 
Por otro lado, ahora, con el fracaso de Lliquimuni LQC-X1, se hacen muy evidentes los 10 años perdidos sin exploración. A parte de Lliquimuni no hemos podido armar uno o más  proyectos de repercusiones nacionales.
 
Los pozos exploratorios que se perforan están en la zona tradicional y estamos, en cierto modo, "raspando el fondo de la olla”.
 
Por todo lo anterior, se requiere una explicación amplia, detallada y objetiva de los resultados obtenidos, inversiones efectuadas, así como los planes que se tienen para explorar el norte boliviano.
 
Se debe hacer un serio reajuste de costos y tiempos porque tenemos que continuar explorando esa área, ya que el futuro de nuestros hidrocarburos está en esa zona.

Carlos Miranda Pacheco es ingeniero y analista energético.
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